Thursday, May 1, 2014

Te amo con locura

  Suena mucho por ahí que "de amor no debe preguntarsele nunca a los cuerdos, pues los cuerdos aman cuerdamente, que es como no haber amado nunca" o bueno, yo no se que tanto suene esto en otros lugares, pero es una frase con la que me topo muy a menudo y que vivo en carne propia. Desconozco si esta es la forma correcta de amar, pero yo amo con locura, y amo mucho.
   No sé con cuanto tiempo cuento, así que seré lo más breve posible, para evitar dejar cosas incompletas. Primero que todo, primero que nada, primero que mi historia, mi nombre, ahora, es Galo Vera, y justamente ahora vivo entre una casa de rejas negras y otra de paredes azul cielo, me mudé hace poco y es un lugar bastante agradable. Pero cuando todo empezó yo vivía en otro lugar, no tan bonito como este, pero si era bonito.
   Era una vecindad no muy grande, con un parque en el que todos los vecinos compartíamos momentos inolvidables. Yo iba muy a menudo, con mi par de ojos que son felices viendo personas, sonrisas, espacios abiertos y obras de arte. Un buen día, en uno de mis paseos, me encontré con una muchedumbre reunida con mucha emoción, y mi nunca satisfecha curiosidad me arrastró al lugar; todo mundo estaba admirando una hermosa pintura, dejada en uno de los bancos del parque, como quien no quiere la cosa. Era abstracta y estaba llena de color, para cualquiera podría ser carente de sentido, pero a mi me aprisionó el alma desde que la vi, pude sentir que ya la conocía, fue como si esas temperas se hubiesen fusionado con mis sueños. Todos estaban sorprendidos y gustaban de la obra por su colorido, pero estoy seguro de que nadie la sentía como yo lo hacía; me puse a detallar y noté una firma en la esquina derecha, como un minúsculo garabato, que decía "Febe". Sin dudarlo un segundo, tomé papel y lápiz y le escribí una carta a este maravilloso artista, manifestándole todo lo que había sucedido dentro de mí al ver su obra, y la dejé junto al cuadro, pisada con una piedra. No me preocupaba que alguien la robara, mis vecinos eran personas honestas.
   El día después de ese no lo recuerdo, pero el dia que le siguió está impecable en mi memoria: fui al parque como de costumbre, con el corazón en la boca, entusiasmado por saber que había sido de mi carta para Febe. Me encontré con una pintura nueva, más maravillosa que la anterior, y una carta con mi nombre, de parte del artista. Se mostraba como un hombre bastante serio, educado e interesante, esas fueron las cosas que me cautivaron desde el principio, y me llevaron a querer saber más de él. Podría entrar en detalles, pero, como dije antes, desconozco con cuanto tiempo cuento.
   El hecho es que Febe y yo empezamos a conocernos por cartas que nos dejabamos en el parque, las suyas venían acompañadas de una obra nueva y las mías de un hermosos sentimiento que crecía cada vez más y más. No se con exactitud con cuanta frecuencia recibiamos las cartas, porque hay días que estan borrosos en mi memoria, casi invisibles... solo sé que mi amor por ese magnífico artista empezó a ser tan inmenso que casi podía tocarlo, y eso me hacía feliz.
   Febe y yo diferíamos en muchas cosas, empezando por el hecho de que yo gozaba de salir, respirar aire fresco y pasear por espacios abiertos, y el prefería encerrarse en su habitación y no ver nada más que sus pinturas y su reflejo en el espejo, de hecho, solo salía para dejar sus pinturas y mis cartas en el parque. Solo compartíamos ese fuerte sentimientos por sus pinturas y por nosotros, y el curioso hecho de que solíamos no recordar algunos días o momentos. Pero solo eso me bastaba para amarlo, como se ama en las novelas, como un loco, y eso me hacía feliz.
   Un día mi vecina Adalia, una mujer sencillamente adorable, me llevó a conocer al Sr. Garrido, un caballero bastante simpático y culto... conocía muchas palabras extrañas. Adalia esperó afuera y yo entre a una habitación bastante cómoda con mi nuevo amigo.
    El Sr. Garrido estaba muy interesado en saber sobre Febe y sobre mí, se deleitó tanto con nuestra primera conversación que me pidió acercarme con frecuencia. De modo que, mi vida giraba alrededor de mis visitas a casa del Sr. Garrido y mis cartas para mi Febe, mi amor, mi adoración, y eso me hacía feliz.
   En una de nuestras visitas, mi gran amigo me regaló unas pildoras que debía tomar con cierta frecuencia, dijo que me ayudarían mucho con Febe, que sería bueno para ambos.
   Con el paso del tiempo mi relación con mi artista cambió mucho, ya no se sentía igual y las cartas no eran iguales... y eso estaba matándome.
   Hablé mucho de esto con el Sr. Garrido, fueron varias las veces en las cuales vertí lágrimas llenas de dolor y miedo de perder a mi amor. Él solo quería ayudarme, o eso decía, y aunque nos fue difícil, el Sr. Garrido y yo llegamos juntos a una conclusión, que cambió mi forma de ver todo al instane, y aunque sea dificil, intentare explicarlo.
   Yo no caminaba solo, él caminaba conmigo, el viento no chocaba contra mi rostro, chocaba contra el nuestro, yo no existía solo, existíamos juntos... estuve mandándole cartas a alguien con quien estaba a diario, incluso en esos días que no recordaba, estabamos y no estabamos al azar, estaba en mi mente, era mi mente, era yo mi propio amor.
   El Sr. Garrido pensó que esto podría romper mi corazón ilusionado, pero al contrario, me lo completó.. esto me recuerda lo mucho que extraño a mi amigo, y lo poco que me hacen falta sus píldoras.
   Febe era todo lo que yo quería, y ya lo tenía ahí, siempre para mi, siempre conmigo, y eso me bastaba. Por más bueno que fuese el Sr. Garrido, una cosa estaba clara: quería alejarme de mi Febe. Razón por la cual deje de visitarle, y me perdí del mapa para que Adalia no me buscara para ir a verlo.
   Febe y yo no necesitamos nada mas que mis letras y sus pinturas, nada más que la suerte que nos empuja, nada más que este par de piernas que nos mueven a cualquier lugar del mundo.Y no sé cuando pueda llegar él, u otro, no se cuando deje de recordar, mis tiempos son cortos, o largos, realmente es imposible medirlos.. así vivo feliz, asi vivimos felices, unidos por algo que no sabemos que es, acobijados por este romance de a dos en uno.
 

1 comment:

  1. Estoy viajando... lejos... a lugares diferentes, gracias a ti. Me encanta leerte

    ReplyDelete