Ya ni se
para que vine, o mejor dicho, lo sé pero no quiero afirmarlo, porque si me
ubico desde un tercer punto de vista, ya la razón me parece inútil y ridícula,
y considero bastante pertinente darme media vuelta y volver. Claro que yo no
soy una tercera persona, soy una primera persona, o en este caso soy la
narradora porque lo deseo, así como también deseo que mi razón para venir hasta
acá es lo suficientemente valida, así que seguiré pensando de la misma manera,
porque así quiero que sea, y eso es lo que quiero, y lo que quiero es lo mejor
porque así lo decido yo.
Tomo un respiro, cosa que siempre hago antes
de enfrentarme a las cosas, sean buenas o malas, según yo lo decida, porque
como digo, soy la narradora y yo decido como quiera decidir, y en este caso,
esta cosa es buena, lo suficientemente buena como para robar una gran cantidad
de aire que me llene por completo los pulmones. Abro la puerta de golpe, un
vago intento de descargar un poco mis desordenadas emociones, y me encuentro
con muchos ojos que repelen mi presencia... quizás no compartan mi forma de
"descarga". La energía que
arropa el lugar es tan pacífica y silenciosa, que la simple llegada de mis
sentimientos enloquecidos y mi energía un poco desenfrenada causan un ligero
cambio en el ambiente, pero no le di importancia, porque muchas personas vienen
a este sitio a encontrarse con pura, simple y bella locura, así que mi
presencia alborotadora debería ser agradecida.
Camino con la cabeza arriba y los hombros atrás,
como decidida, como lo haría alguien que se siente seguro de sí mismo. A mi
paso voy dejando atrás bellos mundos casi
casi conocidos que me llaman desesperados, no los atiendo porque quiero
algo que realmente me llene y me sature de calma y felicidad, para poder pensar
en paz, reordenar mi cabeza y recoger lo que chorree de este proceso.
Sigo caminando por un buen rato hasta que me
doy cuenta que a mi izquierda hay una mirada que me llama en silencio. Volteo y
me encuentro con unos ojos que me miran fijamente sin miedo, y con unos labios
cerrados que si pudieran abrirse estoy segura de que dirían cosas muy
interesantes. Me acerco para poder detallar más a esta persona que me ve tan cálidamente,
y me doy cuenta de que es diferente a todas los que están aquí.
Me doy cuenta que hay tantas cosas guardadas detrás
de sus ojos, tantos mundos cabeza arriba y tantos colores vibrantes luchando
por salir al mundo real. Es como si emanara dulzura y calma, pero a la vez hay
ciertos detalles en sus facciones que denotan lo fuerte y osada que es su
alma... debe tener pensamientos revolucionarios y hermosos, pero también
feroces y estrictos... solo sus ojos me dejan saber que sus sentimientos solos
ya son arte puro y de verdad. Es una mujer enrevesada que lucha por lo que cree
y lo que siente. Y bajando la mirada me doy cuenta de que tiene manos delgadas
que me permiten confirmar que los pinceles son su verdadero fuerte, su escape,
su forma de liberarse de toda la pesadumbre contra la que lucha. Su forma de
vestir me hace ver que es una persona diferente, que no teme expresarse por
completo y abrirse al mundo con su hermosa complejidad. Y en la esquina
derecha, una firma solitaria trazada con amor.
Pero no es que yo sea vidente o bruja como
para adivinar tantas cosas de una persona solo con mirarla unos pocos minutos,
es que tengo el placer de conocerla y de ver cómo me habla. No hemos sostenido
una conversación como tal porque en una conversación dos personas hablan, y eso
no fue lo que hicimos, porque ella solamente me hablaba mientras yo veía...
porque si, se puede ver las palabras que una persona te está diciendo, al igual
que las emociones …Hay quienes dicen que las emociones no se pueden ver o
tocar, que solo se sienten, pero es solo si piensas en pequeño, porque yo he
escuchado tantas cosas de las emociones de ella que ya puedo decir que la
conozco tanto como Diego Rivera.
Y estando parada aquí en este mismo momento,
me doy cuenta de que ella es una artista única, no solo por ser famosa y tener
una forma tan diferente de pintar, sino porque hay muchas personas que hacen
arte, pero solo muy pocas que sienten eso a lo que dan vida, que se fundan con
su arte, así como ella... Puedo ver cada una de sus pinturas y bocetos
expuestos en sus ojos, puedo ver ese amor al arte goteando de las puntas de sus
dedos.
Admiro el arte de verdad por ser un talismán
que cura, un suspiro que calma e inspira, y también admiro a Frida, a esa mujer
hecha arte porque pinto su vibrante realidad, nos presentó su contradictoria
forma de ser en hermosas pinturas que llenan museos alrededor del mundo, así
como en el que estoy parada en este instante, e inspiro a maravillosos artistas
a retratarla, para que así esas personas que no compartimos su época, podamos
conocer a la mujer hecha arte.
Y una vez que me doy cuenta de que he
cumplido mi misión de buscar paz y serenidad entre el fascinante mundo del arte,
y de que mis pensamientos ya no están mas desordenados que de costumbre, y que
mis emociones están en paz fluyendo por mi alma, me doy media vuelta y me voy a
quien sabe dónde, porque aunque soy mi narradora aparentemente decidida, a
veces no tengo idea de que rumbo va a tomar mi historia.
*se levanta y la aplaude*
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