Monday, September 24, 2012

Dos desconocidos conversando.

  "Vaya, mi vida parece una de esas malas películas clichés. ¿Y que se supone que deba hacer ahora? ya nada tiene sentido." Era lo único que pasaba por mi mente aquella tarde de camino a la cafetería de la esquina: La mujer de mi vida me dejó por otro, me han botado del trabajo y ahora, como si de nuevo tuviera 11 años, debo ser mantenido por mi madre, a quien  le he pedido un poco de dinero para sentarme aquí, para tomarme un capuchino y discutir mi desgracia con la soledad. Traje mi diario, una pluma y un sentimiento de vergüenza que cargo en la espalda, todo lo necesario para pasar una tarde. Pido mi café y me siento en una mesa que estaba en la parte de afuera del local, desde donde podía ver la calle y sentir el humo de los tubos de escape de los autos.
 Tomé un sorbo de mi bebida y empece a escribir sobre lo hija de puta e injusta que era mi vida, no pude evitar la salida de dos lagrimas, que se deslizaron por mis mejillas y terminaron su recorrido chocando contra las páginas amarillentas de mi cuaderno. Que barbaridad, con que facilidad se le podía venir el mundo abajo a una persona, con que sencillez todo podía derrumbarse, sin aviso ni razón aparente.  Bajé la cabeza y seguí moviendo la pluma.
- Puedo darme cuenta de cuando alguien ha recibido una patada de la vida, solo con verlo. - Dijo una voz ronca junto a mí. Levanté la cabeza y me encontré con la imagen de un hombre entrado en añitos, con un bigote blanco y espeso, mejillas regordetas y una boca sonriente en medio de ellas, con muy escaso cabello en su cabeza. Traía un cigarro encendido en su mano, que aspiraba con aire de superioridad.
- Disculpe, usted está equivocado. - Mentí, no tenía ganas de dar explicaciones y menos a un desconocido.
- ¿Crees que soy tonto? puedo verlo en tus ojos, en la manera en la que sorbes tu café, en la manera en que mueves tu mano al escribir.
- No señor, usted está..
- Es una mujer, es el trabajo, tu voz me lo dice todo. - Caray, el tipo es bueno.
- ¿Usted me ha estado espiando?.
El hombre soltó una sonora carcajada, tomó una silla y  se sentó junto a mi. Levantó la mano para llamar la atención de un mesonero, quien pareció reconocerlo y le devolvió el saludo con una gran sonrisa.
- Así que, la vida te está dando uno de sus golpes ¿eh?
- Disculpe señor, pero esto no es de su incumbencia. - ¿Quien se ha creído este tipo que es? metiendose en cosas ajenas, bah, que asco me da cierta gente.
- ¿Sabes? debía conocerte, por algo la vida me ha traído hasta esta cafetería, hasta ti.
- ¿Como dice usted? - Y aquí empece a preguntarme si este hombre no tendría marihuana envuelta en su cigarrillo.
- Ley número uno "no conocemos a nadie por casualidad"
- ¿Y entonces?
- Pues, eso. - Este tipo está demente.
- Disculpe señor ¿podría usted dejarme solo? - Cuando terminé de decir esto, un mesonero apareció con una gran taza de café negro que le entregó a mi nuevo conocido, quien le agradeció con un gesto de la mano. El tipo estaba, literalmente invadiendo mi espacio personal.
- No, no puedo dejarte, debo tomar mi café.
 - Señor, le pido por favor que se retire a otra mesa, deseo estar solo.
 El hombre aspiró de su cigarro con fuerza, me miró atentamente por un momento, luego soltó el humo en mi cara y dijo:
- Puedo ver en tus ojos que deseas mi ayuda, solo que tu orgullo no te deja. - Arqueó su ceja izquierda y me dirigió una pequeña sonrisa.
 Demonios, este hombre loco estaba metiéndose en mi vida a las patadas, pero, a pesar de ello, había algo,  no lo se, algo de condescendencia, benevolencia  y comprensión en sus ojos, era un pequeño destello que inspiraba confianza y seguridad. ¿Debía confiar? ¿debía contarle todo a este simple desconocido? ¡que carajos! ¡no creo que vuelva a verlo nunca más en mi vida!
- Bueno...
- Sabía que cederías - El hombre se acomodó en su asiento, dichoso.
- La mujer que yo amaba, o bueno, la mujer que amo... - No podía seguir hablando, no sin sentir ese nudo en mi garganta.
- Vamos, continúa. - Dijo el, aspirando de su cigarrillo y brindándome una mirada tranquila y serena.
- Me dejó por otro. Y me botaron de mi trabajo, ahora no soy mas que un inepto, un inútil, un pobre solitario que vive con su madre. - Lo dije muy rápido, las palabras se atropellaron en mi garganta. Bajé la mirada, avergonzado.
- Ya veo, ya veo - dio un largo sorbo a su café y continuó, tan sereno como antes - Óyeme, ¿la tierra ha dejado de girar?
- Eh, no.
- Y sigues respirando ¿cierto?
- Pues, como usted puede ver, así es.
- Muy bien, entonces ¿de que te preocupas?
- ¡¿Como que de que me preocupo?! ¡mi vida se derrumba a mi alrededor!
- Pero respiras, y la tierra aún gira, así que puedes reconstruirla. Todo es posible.
- No es así de fácil.
- Es fácil, es muy fácil. Solo que tu mismo no te dejas verlo así.
- Quisiera verlo a usted en mi lugar.
- Ya estuve allí. - Dijo, mientras apagaba el cigarrillo, lo metía dentro de una servilleta y lo guardaba en su bolsillo.
- No lo creo.
- Créeme.
 Alguien que la haya pasado tan mal como la estoy pasando yo no se recuperaría con tan buena actitud.
- Mi mujer me dejó. - continuó el hombre - por uno más joven y adinerado que yo. Seguidamente me botaron de mi trabajo, pero, a diferencia tuya, no tuve hombro donde llorar, y no tuve madre que me pudiera recibir en su casa.
- ¿Y qué hizo usted?
- Pues, reconstruir mi vida, que es exactamente lo que debes hacer tu.
- ¿Como lo hizo?
- Empece a pintar y a vender mis pinturas, me hice famoso.
- Así que ¿yo debo pintar?
- No tonto, a ti te toca hacer algo diferente.
- ¿Qué?
- Si no lo sabes tu, menos lo sabré yo. - Vaya, el tipo es bueno.
- ¿Cómo supo usted que debía hacer?
- Solo presté atención.
- ¿Atención a que? - Inquirí yo. El hombre respiró un poco preocupado, tomó un gran trago de su café, pensó un momento, y continuó.
- Mira, Dios, o fuerza divina, o vida, o universo, o destino, como tu desees llamarle, siempre tiene un plan, que nunca te mostrará, pero, si prestas atención, podrás ver cual es el siguiente paso.
- Pero, no hay siguiente paso, ya la mujer de mi vida me abandonó.
- Entonces ella no tenía que seguir en tu vida. Hay muchas mujeres allá afuera. Quizás ella parezca la única, pero no es así.
- Pero, yo la amo.
-Ella no te ama a ti. - Sus palabras fueron como un garrote atravesando mi pecho. -Debes aprender a vivir y ser feliz con ello. Debes aprender a utilizar tus problemas como trampolín, no como sofá.
- Eso es imposible.
- Óyeme bien, hijo, si Dios, o fuerza divina, o vida, o universo, o destino, puso esto en tu camino es porque tu puedes lidiar con ello.
- Pues, Dios, o fuerza divina, o vida, o universo, o destino, se equivocó, yo no puedo lidiar con ello.
- No, nunca se equivoca. - Ese último comentario me frustró bastante, es decir, realmente, se había equivocado, soy muy débil para poder seguir con esto. - Y tranquilo, lo de tu trabajo se solucionará, pero solo si pones manos a la obra. - Terminó él de decir.
- Con este ánimo no tengo ganas de poner manos a la obra. - Cuando dije aquello, un sentimiento de tristeza, melancolía y amargura se enredó en mi cuello. Quise llorar, pero me tragué mis lagrimas.
- Esta bien, llora. - Dijo él, muy tranquilo.
- ¿Qué?
- Pues que llores.
- Te estas contradiciendo.
- ¿Por qué lo dices?
- Oh, vamos, acabas de decirme que debo ser feliz y toda esa brujería rara tuya, pero ahora, me pides que llore.
- No me estoy contradiciendo.
- Claro que si.
- Llorar es una de las mejores cosas de la vida; es la mejor forma de drenar, de sacar todo eso de ti.
- Entonces...
- Llora. Llora hasta quedar seco, llora hasta que no puedas más, llora hasta que tus glándulas lagrimales se vacíen y tengas que ir a un médico a que te pongan unas nuevas. Una vez que todo eso haya terminado, levántate, y sigue adelante, lleno de felicidad.
- No puedo hacer eso, no puedo ser feliz de nuevo.
- Claro que si, solo tienes que aprender a decirle "Jódete" al mundo, de vez en cuando, cada vez que sea necesario.
- Estas loco.
- ¡Gracias!
- Eso no ha sido un halago.
- Para mi lo es, me alegra que ya sepas exactamente como soy, a pesar de tener tan poco tiempo conociéndonos.
- Eeehh...
- Veras, mi mente es un lugar bastante curioso, me entretengo mucho recorriendolo. - Pude notar que estaba apurando sus palabras, quizás ya debía irse.
- Haz perdido el poco de cordura que te quedaba.
- Estoy loco, feliz, enamorado de la vida y de mi mismo.
- ¿Pero como puedes amar la vida después de todo lo que te ha hecho?
- La amo por todo lo que me ha hecho. Por todos los golpes que me ha dado, por todos los empujones, por todas las patadas.
- ¿Como es eso posible?
- Lo hace por mi bien, para que yo aprenda a ser fuerte, para que aprenda vivir, no solo a sobrevivir. La vida es una excelente maestra, si no aprendes la lección, te la repite. - Dio el último sorbo a su café.
- Ella es bastante hija de puta.
- No, no, es solo que utiliza un método bastante diferente, pero efectivo: ella te da el examen y luego, te enseña la lección.
- Pero, es que ¿que puedo aprender de esta experiencia? nada, no veo ninguna lección.
- Quizás ahorita te parezca así, pero más adelante los puntos se unirán, y comenzaras a entender. No juzgues al universo.
- Pero...
- Confía en la vida, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades. - Dijo él, mientras sacaba dinero de su bolsillo y lo colocaba junto a su taza de café ahora vacía. - Ya debo irme, pero, si la vida lo quiere, volveremos a encontrarnos. - Dijo mientras se levantaba de la silla, y encendía un nuevo cigarrillo. - Adiós, ha sido un verdadero placer - Se dio media vuelta para irse, pero luego de avanzar unos pocos pasos, se detuvo, me observó y dijo - Y, no es por arruinarte el final pero, todo va a estar bien. - Sonrió, y siguió su camino.
- ¡Oye! - Lo detuve con un grito. Él se dio la vuelta, sonriendo. - ¡Gracias por todo, lunático! - Él se limitó a hacerme un gesto con la mano, y aspirar de su cigarrillo. Tomó un taxi, y se fue.

7 comments:

  1. Excelente, una de sus mejores entradas señorita Isabela.

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  2. ¡Muchísimas gracias Anónima/o!. La verdad, creo que es a la que le he puesto mas empeño, junto con "confluencia con las palabras". Gracias por leer y tomarte la molestia de dejar un comentario.

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  3. Acabo de terminar de leer la anterior, y, lo único que puedo decir es que, me has dado una enseñanza, esta entrada no es una cualquiera (al igual que el resto), pero esta, en especial, me ayudó a recordar una cosa muy importante, siempre, hay que tener en cuenta que todo sucede por una razón, la principal es para nuestro propio aprendizaje. Muchas gracias Isabela, por escribir la presente.

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  4. De verdad debor admitir que llore con esta entrada, tiene ese algo especial que te hace recapacitar y pensar oye! Sonriele a la vidapues ella no es tu enemiga ,por el contrario es tu amiga solo que te enseña a su manera una lección que necesitas para crecer como espíritu y como persona....... de verdad me inspiras gracias por compartir con el mundo tu propio mundo o tu manera de pensar te lo agradezco mucho

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  5. Está excelente, felicidades por como escribes, Una pregunta y disculpa la molestia, la palabra "Maktub" significa algo? Gracias y sigue haciendo esto!

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    1. ¡Graaaaciaaaaasss! muchas muchas gracias, cosas como estas son las que me motivan a seguir escribiendo. Maktub es una palabra arabe que significa "esta escrito" es decir, todo lo que te pase, paso o pasara esta destinado a ser asi.
      Ninguna molestia, gracias por interesarte y por tomarte la molestia de leer.

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  6. Me encanta leerte, me dejaste sin palabras.

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