Yo siembro y cultivo mis delirios, cuando han florecido los sirvo para el público en formato escrito
Thursday, July 26, 2012
Cuento corto: El joven escritor.
Como todos los días mi amigo se levantó, se desperezó, se cepilló los dientes, se lavó la cara, se vistió, se peinó, se desayunó, luego tomo sus cosas, abrió la puerta de la casa, caminó 3 cuadras, llegó al mismo banco de siempre, y se sentó en el, como siempre, luego sacó su cuaderno, tomó una gran cantidad de aire, cerró los ojos, se sonrió y empezó a escribir, como siempre:
"Me iluminas mas que el Sol de mediodía.."
-Mmmm un poco cliché. - Le dije.
"Aaah, ¡cuanto te amo!"
-Ahora es mas que solo un poco cliché.
"Y enfrías mas que la luna"
- Cliché... y malo.
"Te amo de la Luna al Sol"
- Cliché, malo y además, cursi.
"Oh reina de belleza"
-Los términos "malo" "sin gracia" y "cursi" le quedan pequeños al poema...
"Siento que sin conocerte, ya te amo"
- Por Dios...
"Y seguro que si te conociera, te amaría aún más"
- Esto no tiene pies ni cabeza.
"Siento que somos almas gemelas"
- ¡Ni siquiera rima!
"Yo sere tu Romeo y tu mi bella hembra, seras mi Julieta
- ¡Acaba de perder la poca gracia que tenia!
"Cuando te veo, mi corazón se acelera"
- ¿Que tal si lo borras?
"Y mi vista se nubla"
Dejó de escribir, levantó su cuaderno y muy orgulloso empezó a leer, pero a medida que iba leyendo su sonrisa se iba borrando. - ¡Esto no tiene sentido! - Sus ojos empezaron a brillar. - No.. tiene sentido...
- ¡Llevo rato diciéndolo!
- Y no rima... - Sus ojos brillaron aún más.
- ¡Que bien que te das cuenta! - Y como si realmente pudiera oírme, presiono sus labios y arrugo el entrecejo, inconforme. Era bueno saber que aunque no podíamos comunicarnos, nos entendíamos
- ¡Ahorrate la tinta para cosas mejores! - Dije, para que asi, se decidiera definitivamente. Y finalmente, afincó fuertemente sobre la hoja de papel y tacho lo que había escrito. Suspiró molesto, bajo la cabeza, frunció el entrecejo y arrancó la hoja donde estaba escribiendo, estaba furioso. Apoyó la cara sobre sus manos y empezó a llorar a cantaros. Sentí un poco de culpa. Uno nunca debe criticar a un artista con baja autoestima.
- Vuelve a escribirlo, te juro que no diré nada - Intenté animarlo, pero no me oía, como siempre.
Se quedó completamente inmóvil por un momento, era como si hubiera dejado de respirar, parecía muerto, y me dí cuenta de que ya no había nada que pudiera animarlo.
Yo nunca había criticado su trabajo tan duramente, nunca, ni siquiera cuando escribió aquel cuento sobre el romance de una mariposa y un cactus, jamás habia leído una cosa tan pobre, y eso que he leído muchas cosas pobres en mi vida. Él es un gran escritor y también el gran y único compañero que tengo, solo que, este no era unos de esos días para escribir, eso es todo. Después de sollozar un rato más (cosa que hace muy a menudo) se secó las lagrimas con las mangas, sacó el reloj de su bolsillo, vio la hora y se quedó pasmado. Ya era el momento. Cruzó su pierna derecha sobre la izquierda, y acarició precipitadamente su pelo rebelde para intentar aplacarlo, luego bajó la cabeza y fingió escribir. Pocos minutos después, una alta y bastante atractiva chica se sentó con su cachorrito blanco en el banco que estaba delante de él, éste levantó su cara y le dirigió una tierna sonrisa que ella le devolvió, acompañado con un movimiento de su mano, como un saludo. Ese simple gesto, bastó para que se le olvidara el incidente con el poema.
A eso venía mi buen amigo todos los días, a esperar una sonrisa de parte de ella.
Su vida consistía en despertarse, desperezarse, cepillarse los dientes, lavarse la cara, vestirse, peinarse, desayunarse, tomar sus cosas, abrir la puerta de su casa e ir al parque que estaba a tres calles de su casa, escribir algo, y luego esperar a que apareciera la desconocida y su perrito que imitaba a una bolita blanca, para darle una sonrisa y si tenía suerte, tener una de vuelta. Mas tarde, esperaba a que ella se fuera, y entonces tomaba el autobús para ir al trabajo. Esa era su rutina de seis meses para acá.
Pero lo grave no es esto, lo grave es que nunca se ha atrevido a dirigirle una sola palabra, a pesar de que ya había escrito como y cuando lo haría, incluso anotó cuantas veces tendría que respirar para evitar demostrar que estaba nervioso.
Hace poco tuvo la idea de escribir poemas, para variar, pues sus escritos siempre habían consistido en planes que nunca lograba, como, por ejemplo, el de saludar a la chica del banco de en frente. También escribía cuentos que la mayor parte de las veces consistían en historias de amor.Yo diría que el mejor trabajo que ha hecho es la autobiografía que escribió unos meses atrás, es realmente buena, aunque no esté terminada. Ademas de esto, acostumbraba escribir cartas a todo y a todos, no importaba si era a su mamá, a su perro o al árbol frente a su casa. Pero, sin duda, la mayoría de sus cartas iban dirigidas a la jovencita de las piernas largas por la que iba al parque todos los días... nunca entregó ninguna.
Mi amigo, ademas de cursi, era muy malo expresándose con las personas, solo lograba abrirse completamente con su cuaderno y conmigo.
El gesto que le había dirigido su vecina de en frente lo había inspirado a seguir escribiendo en su cuaderno. Respiró hondo y comenzó a escribir una de esas cartas que nunca entregaba:
"Querida:
Te escribo esta carta para decirte lo bella que te ves cuando sonríes, ya que tus pómulos suben y tu cara se ilumina. Desearía poder ver este gesto mas a menudo"
Dejó de escribir, hecho una ojeada a su vecina, quien estaba muy ocupada acariciando a su perro, cambió de pagina y empezó a escribir apresuradamente:
" Plan para saludar a la chica de los ojos azules que sera realizado ahora mismo:
Paso nro 1: Llenarme de valor
Paso nro 2: Caminar hacia su banco
Paso nro 3: Decir "Hola" y respirar 10 veces por minuto
Paso n.."
Antes de que pudiera seguir escribiendo, la chica se estaba retirando de su banco, antes de la hora que siempre lo hacía. Mi amigo cambió de página y anotó, aún mas apresuradamente:
"Plan para saludar a la chica de los ojos azules ya mismo:
Paso nro 1: Esperar a que pase junto a mi
Paso nro 2: Invitarla a sentarse junto a mí, y respirar 10 veces por.."
Dejó de escribir para echar una ojeada a su vecina. La chica ya no estaba. Justo cuando mi amigo se había armado de valor, la chica se había ido sin razon. ¡Ah, que injusta era la vida!
- ¡Mi perro! ¡Mi perro! ¡Se me ha soltado la correa! ¡ Ayúdenme! - La chica corría detrás de la bolita blanca, que venía en la dirección de nuestro banco a la velocidad de un cohete. Aún había esperanza. Mi amigo empezó a sudar. Se quedó paralizado. No sabía que hacer. ¡Demonios! ¡Era su gran oportunidad y él iba a desperdiciarla!
- ¡Atrapa al perro! ¡Amigo mio, es tu oportunidad! ¡ Atrapalo y ella te lo agradecerá! - Le grité de la desesperación, aunque yo sabía que el no podía oírme. Debía ayudarlo. Así que, sin pensarlo dos veces, rodé por el cuaderno y caí sobre el suelo del parque, mi amigo se agachó rápidamente para recogerme y justo en ese momento, el perrito blanco pasaba por allí y chocó con su brazo. Mi amigo lo agarró y me dejó a mi en el suelo, un poco mas atrás, venía la chica quien se detuvo al ver a mi compañero con el perrito entre sus manos.
- ¡Oh! ¡Mil gracias! ¡Gracias a Dios que estabas ahí, porque si no el habría llegado hasta la calle! - Dijo ella, tomando al perrito y dándole unas palmaditas
- ¡De nada! - Se puso rojo y empezó a temblar. La chica le dirigió una sonrisa y siguió su camino.
- Oye...¿quieres... ir a... tomar algo? yo invito - Dijo mi amigo.
-Claro que si - Dijo ella.
¡Lo logró!
Mi amigo empezó a recoger sus cosas muy apresurado, la chica se agachó y me recogió con sus largos dedos
- Oye, casi olvidas tu pluma. - Dijo mientras me entregaba en las manos de mi amigo.
- Oh, gracias - Ella sonrió y empezó a caminar, mi amigo, antes de seguirla, acerco su boca a mi y susurró
- Gracias a Dios que te resbalaste - Sonrió y me deslizo dentro de su bolso.
No me oyó, porque es imposible que lo haya hecho, y también es imposible que no sepa que lo hice a propositó, pero, es bueno que, a pesar de que no podemos comunicarnos, podamos entendernos.
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